Melon

Clasificación botánica

El melón, Cucumis melo, forma parte de la familia de las Cucurbitaceae y de la tribu de las Melothrieae. El género Cucumis comprende alrededor de 38 especies conocidas.

Existe un cierto número de tipos de melón y su clasificación varía en función de los autores. A continuación damos una clasificación, generalmente aceptada, que es la de Naudin y que data de 1859:

1. Melones del grupo Chito. Son los melones de la talla de un gran albaricoque o de una naranja. Son utilizados en las ensaladas de fruta o en conservas, dulces y mermeladas. Se llaman igualmente « melón-melocotón” o “melón-mango”.

2. Melones del grupo Reticulatus. Son los melones bordados.

3. Melones del grupo Flexuosus. Son los melones-serpiente, llamados igualmente pepinos armenios.

4. Melones del grupo Inodorus. Son los melones de invierno que se conservan durante meses.

5. Melones del grupo Cantalupensis. Son los melones cantalupes.

6. Melones del grupo Conomon. Son llamados igualmente “melón-té”, “melón para encurtido”, “Tsa Gwa”… Éstos son cortados en rodajas y utilizados para condimentar la carne, el pescado, las ensaladas y las sopas. Los frutos maduros o inmaduros pueden ser encurtidos con azúcar, con miso… En Japón, el “nara-zuke” constituye uno de los encurtidos de melón más renombrados y onerosos.

7. Melones del grupo Dudaim. Son pequeños melones que tienen un sabor muy almizclado y que a veces son utilizados en conservas. Son utilizados sobre todo por sus propiedades aromáticas.

8. Melones del grupo Saccharinus. Son los melones azucarados.

9. Melones del grupo Erythraeus. El fruto, de la talla de una naranja y de color escarlata, no es comestible.

10. Melones del grupo Agrestis. Son los melones salvajes o subespontáneos que se encuentran en Asia y en África.


 Nutrición

Según la obra “La pharmacopée marocaine traditionnelle”, (la farmacopea marroquí tradicional)“las semillas contienen una globulina y una glutelina, ambas ricas en ciertos aminoácidos; fitina, un aceite graso (27 %) conteniendo glicéridos, ácidos linoléico, oleico, palmítico y esteárico. La pulpa contiene ácido cítrico, caroteno, una proteasa, una carboxilasa pirúvica. En la raíz se ha detectado una sustancia emética, la melonemetina.”

En Marrakech, las semillas de melón son machacadas en un mortero con agua y un poco de agua de azahar (flor del naranjo) con el fin de confeccionar una bebida refrescante filtrando la mezcla a través de un tul. Esta bebida es conocida también en Fez con el nombre de “zerri’a” que significa “semillas”.


 Polinización

El melón es una planta ya sea monoica, es decir portadora de flores macho y hembra en la misma planta en lugares diferentes, o andromonoica,  es decir,  portadora en la misma planta de flores macho y flores hermafroditas.

Ella puede ser autofecundada: una flor hembra puede ser fecundada por el polen proveniente de una flor macho de la misma planta.

Sin embargo, las fecundaciones cruzadas son predominantes: la flor hembra es fecundada por el polen proveniente de diferentes plantas de la misma variedad o de otra variedad.

Los insectos son el principal el principal vector de esas fecundaciones cruzadas. En función de las regiones y los entornos, la distancia de aislamiento aconsejada entre dos variedades de melón varía de 400 metros a 1 kilómetro. Ciertos productores de semillas diseminan, en los alrededores de sus campos de melones, panales de abejas para una polinización óptima.

Las variedades de melón de diferentes grupos (cantalupes, bordados, de invierno…) se hibridan naturalmente entre ellas. Es importante tomar en consideración la especie: Todas las variedades deCucumis melo se hibridarán entre ellas cualquiera que sea el grupo al que estas variedades pertenezcan. Por el contrario, no hay hibridación natural  posible con Cucumis sativus, Cucumis dipsaceus, Cucumis anguria

Según Suzanne Ashworth, el melón es la especie de cucurbitaceae más frustrante para los salvadores de semillas. La polinización manual no es de las más fáciles porque las flores del melón son muy pequeñas y porque el 80 % de las flores hembras abortan naturalmente. Al ser la polinización manual aún menos eficaz que la polinización por los insectos, no hay que esperar obtener más del 10 ó 15% de éxito.

La técnica de polinización manual, cuando se tienen diversas variedades de melón en el mismo jardín es la misma que para las calabazas. Ésta consiste en ligar por la tarde las flores macho y hembra que se abrirán al día siguiente por la mañana. La ligadura se efectúa en la extremidad de la flor. Nosotros utilizamos simplemente cinta adhesiva de la que se utiliza para proteger los bordes de los marcos en los trabajos de pintura. Es aconsejable ligar al menos dos flores macho por cada flor hembra que haya que polinizar.

Por la mañana las flores macho son recogidas, liberadas de su ligadura y se quitan sus pétalos. La cinta adhesiva de la flor hembra es seguidamente quitada con cuidado. Si una u otra flor, una vez liberada de la ligadura, no se abre totalmente y naturalmente, es que no está “madura”: por lo tanto no podemos utilizarla para el proceso de polinización manual.

La polinización es efectuada embadurnando el polen de las flores macho sobre el estigma de la flor hembra. Hay que ser muy vigilante porque ocurre a veces que aterriza una abeja en medio del proceso de fecundación. Éste último debe entonces ser abandonado a causa de la intrusión de polen extranjero.

Cuando la polinización se efectúa correctamente, hay que volver a cerrar con cuidado la flor hembra rodeándola delicadamente de cinta adhesiva. No hay que olvidar fijar, a continuación, cordel hortícola alrededor del pedúnculo de la flor polinizada para poder reconocer fácilmente, al final de la estación, los frutos que habrán sido polinizados manualmente. El lazo debe ser bastante flojo para permitir que el pedúnculo crezca sin problemas.

Se aconseja efectuar esta polinización manual lo más pronto posible. En efecto las polinizaciones manuales efectuadas al final de la mañana, en la estación de mucho calor tienen pocas probabilidades de ser coronadas de éxito, debida a que el polen se ha calentado y fermentado y ya no es viable.

No es siempre fácil determinar con certeza las flores de melón que están a punto de abrirse. Es un proceso que exige mucha perspicacia y una gran paciencia. Nosotros aconsejamos a los principiantes el ejercitarse, en esas técnicas de polinización manual, empezando por las calabazas.

Los jardineros que deseen producir sus propias semillas pueden sin problema cultivar juntas una variedad de pepino (Cucumis sativus), una variedad de melón (Cucumis melo), una variedad de sandía (Citrullus lanatus). Estas plantas no pueden hibridarse mutuamente.

Por el contrario, investigaciones recientes tienden a confirmar que puede haber polinizaciones cruzadas entre el melón y el kiwano (Cucumis metulliferus). Nosotros no podemos certificar que esos riesgos de hibridación prevalezcan realmente en las huertas.

Para una producción de semillas beneficiándose de una buena diversidad genética, se recomienda cultivar como mínimo 6 plantas de cada variedad de melón. Lo ideal es cultivar una docena de éstas o, mejor aún, una veintena si el espacio en el jardín lo permite.


Producción de semillas

No es necesario hacer fermentar las semillas de melón para facilitar su limpieza. La técnica más simple que podemos utilizar es la siguiente: Se cortan los frutos en dos y con una cuchara se agita vigorosamente todo el contenido de la cavidad central: pulpa, semillas y jugo.

Esta remoción va a despegar totalmente las semillas de la pulpa que las rodea. Basta entonces con inclinar la mitad del fruto, y por medio de la cuchara que hace de obstrucción parcialmente, dejar « deslizarse » en un recipiente, solamente las semillas. Las semillas son entonces lavadas con agua abundante en un colador de malla fina y puestas a secar enseguida.

Los frutos muy maduros pueden dar hasta un 10% más de semillas viables. Pero éstos ya no son consumibles. Las semillas de melón tienen una duración germinativa promedio de 5 años. Ellas pueden, no obstante, conservar una facultad germinativa hasta de 10 años y más, a saber a veces hasta de 20 años. Encontramos de 30 a 40 semillas por gramo según las variedades.

Los antiguos jardineros de los siglos XVIII y XIX preferían sembrar viejas semillas de melón, ¡al parecer semillas que databan de 4 a 10 años! Se suponía que esas semillas producían plantas de menos expansión y con frutos más perfumados.


Erosión genética

La edición de 1891, del catálogo francés Vilmorin Andrieux, presentaba cerca de 70 variedades de melones. La edición de 1925 de esta misma obra presentaba 59  variedades.

El catálogo oficial de 1995 presentaba 156 variedades de las cuales 23 eran no híbridas, o sea un 15% de no híbridas.

El catálogo oficial de 2004 presentaba 318 variedades de las cuales 7 eran antiguas y 15 no híbridas. Las antiguas representan así, sólo el 2% de las variedades.

Además, el turn over (reemplazo de variedades) al igual que para las lechugas, los frijoles, las arvejas, es muy rápido. De las 133 variedades modernas presentes en 1995, sólo quedan 68 en el catálogo 2004. Cerca de la mitad desaparecieron. Lo que significa que 230 variedades de las 318 inscritas en 2004 son variedades de ¡menos de 10 años!

En Estados Unidos, el Seed Savers Exchange reveló que de las 180 variedades no híbridas presentadas en 1981 en los catálogos de semillas, sólo quedaban 89 variedades en 2004, o sea una pérdida de 51%.

Actualmente, en Francia, el tipo “charentais” es tan predominante que casi todos los otros tipos han desaparecido.

Los primeros híbridos F1 fueron introducidos en los años 70.


¡OGM: Peligros!

Los melones genéticamente modificados existen desde al menos hace 10 años.

Así, desde Mayo de 1996, se depositó en Francia una solicitud de comercialización de una variedad de melón transgénico: ese melón OGM es resistente al virus del mosaico del pepino. Su creador es Jean-Claude Pech, del ENSAT/INRA, quien trabajó también en melones transgénicos con un proceso de maduración retardado. Citamos algunas de sus palabras, cuya totalidad es accesible en el sitio Internet del INRA http://www.inra.fr/Internet/Unites/CRIAA/AD/fiches/115.htm):

“Melones cantalupes charantais, han sido transformados con un gen antisentido codificante de la ACC oxidasa, enzima clave de la vía de biosíntesis del etileno. Un linaje transformado B17 fue retenido con objetivos de caracterización bioquímica y fisiológica. Ese linaje presenta una inhibición muy importante de la síntesis del etileno, superior al 95%…

… La producción de aroma es reducida en los frutos transgénicos, en particular los aromas típicos del cantalupe charentais, no están sintetizados, indicando una dependencia con respecto al etileno. Sin embargo, como por todas las otras características de maduración (color externo, firmeza), un tratamiento con etileno exógeno permite recobrar el fenotipo silvestre y por lo tanto, una evolución normal del conjunto de las características de maduración. Híbridos F1 comerciales han sido generados y evaluados a gran escala. No obstante, en las condiciones actuales de aceptación de los OGM, la comercialización no está prevista”.

Los subrayados son nuestros. Nos preguntamos en qué parte del mundo han sido evaluados estos híbridos F1 comerciales, a gran escala.

En 1998, por ejemplo, la firma Agritope, en partenariado con Harris Moran Seed (Limagrain) cultivaba melones modificados genéticamente en Arizona, California, Oregón y Texas. Dichos cultivos no eran más que la continuación de pruebas realizadas los años precedentes. El 17 de diciembre de 1998, Agritope anunciaba que las semillas de varias nuevas variedades híbridas F1 y transgénicas de melón, eran producidas en Chile con fines comerciales, y anunciaba también que se programaban pruebas precomerciales en 1999,  para melones de tipo honeydew y charentais

David Tricoli, de la multinacional Seminis, trabajaba en un melón transgénico modificado para resistir a un virus. En el 2001, Seminis decidió abandonar toda investigación sobre el melón, por miedo a las grandes inversiones que implicaban las autorizaciones y por miedo también a la resistencia de la opinión pública. David Tricoli continúa ahora su trabajo en la Universidad de Davis, California.

En EEUU, se aprobó un melón transgénico: el transgén permite retardar el proceso de maduración. Otro se investiga por su resistencia al virus del mosaico amarillo del calabacín.

En 1999, un grupo de investigación internacional (uniendo a Jean-Claude Pech del INRA, la firma Starr Produce de Texas, el USDA de Texas y el Centro CINVESTAV de México), trabajaba en la creación de melones transgénicos.

Hoy en día, CINVESTAV no es el único implicado en la transgénesis alimentaria en México. Están igualmente implicados: Agritope, Asgrow Mexicana, Calgene, Campbells Sinalopasta, Ciba Geigy, CIICA, CYMMYT, DNA Plant Technology, Híbridos Pioneer, Harris Moran, ISK Biosciences, Malvinas, Monsanto, Petoseed Mexicana, Rhone Poulenc Agro, Seminis Vegetable Seeds, TrechasAgro, Upjohn Asgrow y Zeneca.

Los melones transgénicos son cultivados en México así como gran número de otras especies alimentarias.

México, que trabaja sobre los OGM desde 1982, ya ha otorgado (entre 1988 y 2003) autorizaciones para 247 variedades transgénicas: tomates, papas, calabacines, papayas, maíz, soyas, colza, arroz, algodón, piña, banano, trigo y tabaco.

En el 2000, ya había 4 variedades de melones transgénicos cultivados en México.

El grupo Limagrain estaba implicado en el cultivo de melones transgénicos en los estados de Sinaloa y Sonora, en México, por medio de su filial Harris Morran.

Una universidad de Israel anunció en el 2004 la creación de melones transgénicos resistentes al mildiú. Esa creación, no obstante, es considerada por ellos mismos, como una tecnología verde, pues el gen insertado es un gen de una especie silvestre.